Mujeres y hombres poseemos por naturaleza cuerpos y características físicas que nos hacen diferentes desde que nacemos: somos biológicamente diferentes. Pero además, tomando en cuenta esas particularidades biológicas de nuestros cuerpos, socialmente se han establecido funciones y roles distintos para ambos sexos. Además, se nos inculcan valores y creencias que desde pequeños delimitarán los atributos y las aspiraciones sociales que según nuestro sexo debemos tener; se nos educa para comportarnos de cierta manera a partir de la diferencia sexual sin que esto se relacione con las capacidades reales de los individuos. Por ejemplo, se promueve la destreza física, el liderazgo y la fuerza en los varones; mientras que en las niñas se fomenta la dulzura y la pasividad. Especialistas en el tema explican que a través de la cultura se trasmiten las normas y valores de una sociedad, cuya permanencia se logra mediante el proceso de socialización y aprendizaje en las instituciones sociales como son la familia, la escuela, la iglesia, el estado y los medios de comunicación. Es decir, este proceso de aprendizaje suele repetir las formas de pensar y de actuar lo que finalmente también reproduce los valores negativos y las desigualdades entre hombres y mujeres. Por lo tanto, hay que distinguir entre diferencias biológicas y diferencias sociológicas o culturales. Las segundas pueden cambiar, y de hecho cambian, con el paso del tiempo. Por ejemplo, antes ninguna mujer “se atrevía” a llevar pantalón, prenda que se asociaba a los hombres, y ningún hombre se depilaba para fines estéticos. Como resultado de la diferencia que se establece socialmente entre hombres y mujeres, se generan condiciones de marginación, discriminación, y por lo tanto de desigualdad en todos los ámbitos, las cuales se manifiestan y afectan de manera diferente a unos y a otras.
Para aclarar mejor estas ideas, puedes realizar estas actividades interactivas (es necesario tener instalado el Java):
Mujeres y hombres poseemos por naturaleza cuerpos y características físicas que nos hacen diferentes desde que nacemos: somos biológicamente diferentes. Pero además, tomando en cuenta esas particularidades biológicas de nuestros cuerpos, socialmente se han establecido funciones y roles distintos para ambos sexos.
Además, se nos inculcan valores y creencias que desde pequeños delimitarán los atributos y las aspiraciones sociales que según nuestro sexo debemos tener; se nos educa para comportarnos de cierta manera a partir de la diferencia sexual sin que esto se relacione con las capacidades reales de los individuos.
Por ejemplo, se promueve la destreza física, el liderazgo y la fuerza en los varones; mientras que en las niñas se fomenta la dulzura y la pasividad.
Especialistas en el tema explican que a través de la cultura se trasmiten las normas y valores de una sociedad, cuya permanencia se logra mediante el proceso de socialización y aprendizaje en las instituciones sociales como son la familia, la escuela, la iglesia, el estado y los medios de comunicación.
Es decir, este proceso de aprendizaje suele repetir las formas de pensar y de actuar lo que finalmente también reproduce los valores negativos y las desigualdades entre hombres y mujeres.
Por lo tanto, hay que distinguir entre diferencias biológicas y diferencias sociológicas o culturales. Las segundas pueden cambiar, y de hecho cambian, con el paso del tiempo. Por ejemplo, antes ninguna mujer “se atrevía” a llevar pantalón, prenda que se asociaba a los hombres, y ningún hombre se depilaba para fines estéticos.
Como resultado de la diferencia que se establece socialmente entre hombres y mujeres, se generan condiciones de marginación, discriminación, y por lo tanto de desigualdad en todos los ámbitos, las cuales se manifiestan y afectan de manera diferente a unos y a otras.
Para aclarar mejor estas ideas, puedes realizar estas actividades interactivas (es necesario tener instalado el Java):
Actividad interactiva.